Siempre que podemos acudimos a este pueblo para disfrutar del ganado que suelen soltar en sus encierros. Aunque no era el día grande los novillos tenían su cuajo y para si los querrían muchos pueblos de la provincia. En especial uno de ellos con una cabeza muy bien presentada y casi sin tocar. Los animales dieron su juego y corrieron varias veces por las calles del pueblo, no pudiendo disfrutar de ellos mucho en la plaza de toros como les gusta a sus paisanos.


